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Por vez primera en Europa, un equipo del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona, en colaboración con el Servicio de Cirugía Pediátrica, ha realizado dos intervenciones quirúrgicas con células madre y regenerativas del tejido adiposo de los pacientes para reconstruir la cara de niños que padecen el síndrome de Parry-Romberg.

La otra niña intervenida era un caso más grave, y las dificultades sociales que le provocaba su patología obligaron a la familia a mudarse a un pueblo. Este hospital prevé intervenir a otros dos niños después del verano.

Esta enfermedad de causa desconocida y poco común (afecta a unos cuatro niños de cada 100.000), aparece en las dos primeras décadas de la vida, y provoca la atrofia severa progresiva de media cara, en especial el lado izquierdo. En los casos más graves puede implicar al sistema nervioso central, con migrañas, crisis convulsivas y alteraciones neurológicas que afectan a la sensibilidad y el habla.

El proceso quirúrgico dura en total entre cuatro y cinco horas y no tiene efectos secundarios. Tras hacer una liposucción en el abdomen, la mitad de la grasa se somete a un proceso aséptico de degradación enzimática para obtener las células madre y el resultado se mezcla con el resto del tejido adiposo, se lava y se implanta en las zonas a rellenar, dice la cirujana Elena Arana.

El tratamiento tradicional se hacía con implantes de biomateriales y técnicas de microcirugía reparadora, dice Joan Pere Barret, jefe de Cirugía Plástica del hospital Vall d’Hebrón. Las células madre mejoran la calidad de los tejidos y aumentan la vascularización y el volumen del relleno, porque liberan una gran cantidad de hormonas locales y factores de crecimiento que continúan el proceso reparador. Además, los resultados perduran en el tiempo.

El objetivo es aplicar esta técnica para el tratamiento de otras atrofias de tejido blando del organismo, añade Barret. Estudian usar la medicina regenerativa en traumatología, quemados y cirugía mamaria, entre otras áreas.

Conocidas como “semillas mágicas”, las células madre tienen la habilidad de curar enfermedades, regenerar órganos y hasta prolongar la vida. Ellas pueden alterar completamente la forma en que se practica la medicina, asegura Michael Myslabodski, director de franquicias del Banco de Cordón Umbilical, institución privada de México (BCU).

En entrevista con El Sol de México, Myslabodski comenta que el BCU opera desde hace seis años y resguarda más de 10 mil muestras almacenadas en criobolsa, un sistema muy avanzado que permite su conservación por muchos años a temperaturas de menos 195 grados centígrados.

Indica que la sangre del cordón umbilical fue utilizada por primera vez en 1988, y desde entonces varios estudios científicos y ensayos clínicos han demostrado su poder para tratar enfermedades de la sangre, enfermedades auto-inmunes, algunas condiciones de tipo viral, así como enfermedades neurodegenerativas.

“Evidentemente hablamos de las células madre, las cuales se obtienen de la sangre del cordón umbilical inmediatamente después de que nace un bebé”.

Por su habilidad para formar tejidos y sistemas y responder al daño efectuado al tejido, las células madre pueden ayudar donde los medicamentos no pueden, señala.

Myslabodski comenta que cada año nacen en el mundo más de 100 millones de niños, los cuales son una fuente abundante de células madre para cubrir todos los tipos de tejido de la población humana.

Sobre el “poder transformador” de las células madre, indica:

“La sangre del cordón umbilical (SCU), al igual que la médula ósea, es rica en células madre. Las células madre crean los componentes principales de la sangre humana y del sistema inmunológico (de defensa) del cuerpo, los órganos y los tejidos. Este descubrimiento científico ha logrado que las células madre pueden ser utilizadas para el tratamiento de enfermedades hematológicas (de la sangre) y de tipo genético.

“Hace algunos años, la utilización de las células madre estaba limitada a los trasplantes; sin embargo, hoy en día se ha descubierto que pueden convertirse células del corazón, córnea, tejido nervioso, hígado, riñones, páncreas, etcétera, y se ha abierto el camino a otras investigaciones relacionadas con el tratamiento de distintos tipos de enfermedades”, añade.

Durante la entrevista en su oficina de la colonia Lomas de Chapultepec, Myslabodski comenta que los pacientes que sufren enfermedades hematológicas, tanto malignas como no benignas, pueden ser tratados con radiación o quimioterapia para destruir las células anormales. Sin embargo, agrega, este proceso puede destruir las células sanas del paciente, así como la médula ósea; y si ésta se destruye, un trasplante de células madre es necesario para regenerar las células perdidas.

Y hace un poco de historia: “En 2002 se crea el Banco de Cordón Umbilical (BCU), Ciudad de México; en 2006 se llevan a cabo en el mundo más de 6 mil trasplantes con sangre de cordón umbilical, y en México se realizan 50 trasplantes”.

Añade que hasta el año pasado (2007) se han efectuado más de 7 mil trasplantes de SCU, y se efectúan tratamientos con células madre a nivel hospitalario para tratar infartos al miocardio.

Aunque reconoce que el costo podría ser caro para ciertos sectores de la población mexicana (949 dólares con IVA incluido), Michael Myslabodski confía en que “en un futuro también podrían ser tratadas enfermedades malignas como cáncer de ovario, de testículo y de células pequeñas de pulmón; tumores primarios del cerebro y melanoma, o enfermedades no malignas como diabetes, VIH-SIDA, artritis reumatoide, Alzheimer, esclerosis múltiple, lupus eritematoso severo, embolias, enfermedad de Parkinson o accidentes de la médula espinal, entre otras.

DR. RUBEN ARGÜERO SANCHEZ UN VETERANO DE VANGUARDIA

Un corazón desahuciado puede tener otra oportunidad de vida gracias a la sagacidad de la ciencia médica, y en México tiene nombre y apellido: el doctor Rubén Argüero Sánchez, considerado pionero en el mundo en el implante de “células madre” en el órgano vital, una novedosa cirugía para corregir insuficiencias cardíacas graves.

El prestigiado médico, quien realizó nada menos que el primer transplante de corazón en México hace 20 años, explica en entrevista con El Sol de México en qué consiste su hallazgo médico y hace un balance de la aplicación de éste en el país.

Actualmente el implante de células “madre” o “tallo” sólo se aplica en pacientes con un estado de insuficiencia cardiaca grave, derivada de la enfermedad en las arterias coronarias que da lugar a un infarto tras otro, lesionando el corazón, o bien por hipertensión mal tratada, fiebre reumática o problemas virales.

Esta innovación médica que se ha aplicado en 96 pacientes mexicanos, deriva de la medicina genómica. “Esto quiere decir, convertir al corazón en una plataforma de información genética, y esto se logra si nosotros le aplicamos directamente al corazón células multipotenciales hematopoyeticas, que se les conoce con el nombre de “células tallo” o “células stemcells”, explica Argüero Sánchez.

Con todo conocimiento de causa de su obra maestra, ya que con está investigación se doctoró, Rubén Argüero explica a detalle en qué consiste esta operación.

“Normalmente, de la médula ósea salen a la circulación más de 2 billones de células madre cada 24 horas. En nuestro grupo de médicos, primero estimulamos mayor producción de estas células tallo y las captamos a través de un catéter, y este catéter lo conectamos a un aparato, el cual separa las colonias por su comportamiento físico o por su comportamiento inmunológico -es la tecnología de punta-“, añade.

“Estas máquinas separan las células tallo por densidad de masa y nos entrega una cosecha de no menos de 70 mililitros de células ‘CD 34′, que son las específicas para el corazón, y a esta cosecha la inyectamos al corazón. Son células maduras que regeneran tejidos, que producen diferenciación”, apunta.

Con el implante de células madres, que se obtiene del mismo individuo, el corazón queda como nuevo ya que “el músculo se regenera, además de proporcionarle la posibilidad de formar nuevos vasos y con ello circular mejor, regenerar, se une, se multiplican las células y esto da lugar a que el corazón esté perfectamente bien”, afirma Argüero.

De acuerdo con el acreedor a la Medalla al Mérito en Ciencias y Artes, con esta intervención los enfermos mejoran a grado tal que en un lapso de tres a seis meses vuelven a su entorno social y laboral.

Ante tales beneficios, se puede pensar que esta cirugía es poco accesible para la población que sufre males del corazón. Pero no, en realidad no es muy costosa ni requiere de una infraestructura sofisticada. Su costo aproximado para el IMSS es de 42 mil pesos y para un paciente que acude a un hospital privado es de unos 400 mil pesos, cuando un trasplante del corazón le cuesta al IMSS unos 400 mil pesos y en un particular unos 2 millones de pesos.

“No requiere una infraestructura onerosa, la clave es un buen hematólogo. Es un trabajo multidisciplinario: participan cardiólogos, internistas, expertos en medicina nuclear, hematólogos, expertos en trasplantes de médulas, anestesistas y, por supuesto, cirujanos. Se requiere capacidad y actitud visionaria”, indica el especialista.

El implante de células madre se emplea en México desde el 2004 únicamente en enfermedades del corazón, pero ya se realizan investigaciones para aplicarlo en el tratamiento de otro tipo de enfermedades.

“Yo inicié el método. En el hospital ABC continuaremos con la investigación básica, además de la clínica de la aplicación de las células tallo, las células troncales, células madre, para aplicación en otras áreas, por ejemplo en el pie diabético, el riñón, el hígado”, señala.

“Actualmente se ha aplicado al hígado, al cerebro (pero sólo en forma experimental), y aquí en México hay un grupo que lo está aplicando en forma muy escasa en el pié diabético, esto parece que lo están haciendo en Monterrey. Ya hay cuatro casos clínicos, en Sudamérica hay como 15 casos de pie diabético. El doctor Guillermo Ruiz Argüelles ha tratado con células madre algunos padecimientos hematológicos, a algunos pacientes con cáncer de pulmón y cáncer de riñón”, comenta.

El doctor explica que de los 96 casos, 89 pacientes viven. Cuatro murieron en los primeros siete días, cuando se inició el programa, y dos en forma tardía, pero no por problemas del corazón: uno por cáncer y otro por otra patología.

Este método se aplica sólo en el Hospital de Cardiología del Centro Médico Siglo XXI, que dirigió Rubén Argüero por 16 años, y en el hospital ABC, dónde actualmente funge como coordinador de Cirugía Cardiotorácica.

La tecnología de las células madre, a nivel mundial, se ha aplicado por la vía arterial por un catéter. Hace más de ocho años los alemanes empezaron, luego siguieron los franceses, los italianos y los sudamericanos. “No es la vía, ni se han obtenido excelentes resultados”, asegura Argüero.

“La vía intramefalica, que es la que nosotros usamos, es una técnica original, no hay muchos centros en el mundo que la estén aplicando con ese concepto y con esas bases científicas, que son muy sólidas desde el punto de vista genético, y está muy claro que nuestro caso ha puesto en evidencia una gran cantidad de hipótesis. Falta mucho por aclarar, por eso está en marcha el departamento de investigación en el Hospital ABC. México es pionero en el método de siembra, aplicación de células tallo en el corazón por el método de siembra”, indica.

Y añade: “México fue el primero en el mundo en aplicar este método, el país con mayor número de operados, el país que tiene mejores resultados; a la fecha hay muchos países que no han aplicado esta técnica, lo han aplicado con cateterismo, pero no con aplicación directa”.

El doctor comenta que en México hay otros grupos que van a iniciar un programa con esta técnica: Grupo Monterrey, Grupo Torreón, Grupo Villahermosa, y en el Distrito Federal, el Hospital Juárez lo va aplicar en muchas áreas, como el riñón y el pulmón.

El Premio a la Excelencia Médica destaca que con el implante no se tienen que esperar donadores, “no vas a necesitar medicamentos severos, porque con el trasplante requiere medicamento que convierte al paciente en inmunodeprimido, se puede infectar, le puede dar tuberculosis”.

Además, señala, “los ligamentos no son nada benévolos, producen insuficiencia renal, los convierten en diabéticos, los hacen hipertensos, les enferman las coronarias, no hacen vida normal. Hay que cuidarlos, nadan con cubrebocas, es un desastre y les cuesta muchísimo.

“Con la aplicación de células madres no necesita usted nada, no requiere nuevas operaciones y es baratísimo. El índice de mortalidad es de 7 por ciento contra 99 por ciento del trasplante en dos años”, abunda.

A cuatro años de la primera aplicación de las células madre en pacientes con males del corazón, la calidad de vida de éstos ha mejorado mucho, asegura Argüero.

“Este método tiene bases científicas indiscutibles, fue mi tesis de doctorado en medicina en la Universidad de Colima”, puntualiza.

De los casos registrados, 92 se han realizado en el IMSS.

LA TERAPIA CELULAR, FUENTE DE LA JUVENTUD

Formulada desde 1931 por el profesor suizo Paul Niehans, la terapia celular -de rejuvenecimiento o renovación de valores funcionales del cuerpo humano- es hoy uno de los tratamientos que comienza a generalizarse en México desde hace cinco años.

A sus 84 años de edad, Ramón Ravelo Hernández refiere que la Academia de Ciencias del Vaticano sometió a ese tratamiento al mismo papa Pío XII; posteriormente lo hicieron Juan XXIII y Juan Pablo II.

También el estadista inglés Winston Churchil, la actriz y bailarina belga ganadora del Oscar y del premio Tony, Audrey Hepburn; una de las leyendas de Holywood, Charlton Heston, y la bellísima Sofía Loren.

El médico en activo y percusor de esta terapia en México estima que en la actualidad son más de 8 millones de personas en el mundo las que han recurrido a esa técnica científica para rejuvenecer las células y regenerar el cuerpo mediante tejidos fetales de oveja, los cuales se aplican en inyecciones periódicas.

En México, a casi cinco años de que el tratamiento se permitiera aplicar en América, van cerca de 7 mil pacientes que han pagado los casi 30 mil pesos que tiene como costo la inyección en cuatro aplicaciones de células de tejido embrionarios o fetales enriquecidas con aminoácidos y factores de estimulación del sistema inmunológico, comenta el doctor Ramón Ravelo Hernández.

La fórmula contiene tejidos fetales generalmente de oveja, extracto de timo para mejorar el sistema inmunológico, aminoácidos para estimular la hipófisis a que secrete hormona de crecimiento, y antioxidante para evitar que la oxidación desborde la antioxidación.

Anteriormente había que viajar a Europa para aplicarse la terapia celular. Ahora su distribución es a través únicamente de médicos especializados, en clínicas e institutos geriátricos, así como en hospitales.

DOLOR CRÓNICO

Los expertos de la Universidad de Cambridge dijeron que si pudieran diseñarse medicinas para bloquear la proteína producida por el gen, se podría tratar un tipo de dolor llamado neuropático, que está vinculado al daño nervioso y suele ser difícil de controlar con los fármacos actualmente disponibles.

“Las personas que padecen dolor neuropático suelen tener poca o ninguna tregua debido a la falta de medicación efectiva”, dijo Peter McNaughton, del departamento de farmacología de Cambridge, quien dirigió el estudio.

“Nuestra investigación allana el camino para el desarrollo de nuevos fármacos para tratar el dolor crónico bloqueando el HCN2″, agregó el autor. El tratamiento del dolor es una enorme carga sanitaria en todo el mundo. Se estima que a Europa le cuesta más de 281.000 millones de dólares anuales y a los Estados Unidos, unos 150.000 millones de dólares al año. Estudios muestran que alrededor del 22 por ciento de las personas con dolor crónico se vuelven depresivas y el 25 por ciento termina perdiendo el trabajo. Un sondeo del 2002/2003 realizado por un grupo llamado Pain in Europe (Dolor en Europa) estimó que uno de cada cinco europeos padece dolor crónico.

Los científicos sabían del gen HCN2, que se halla en las terminales nerviosas sensibles al dolor, desde hace años, pero no habían logrado comprender completamente su papel en la regulación del dolor. Dado que un gen relacionado, llamado HCN4 juega un rol clave en el control de la actividad eléctrica del corazón, el equipo de McNaughton sospechó que el HCN2 podría tener una función similar y regular la actividad eléctrica en los nervios sensibles al dolor.

Para el estudio, publicado en la revista Science, los investigadores removieron ad eléctrica en los nervios sensibles al en laboratorio el HCN2 de nervios sensibles al dolor y luego usaron estímulos eléctricos sobre esos nervios para descubrir cómo cambiaban las terminales nerviosas en ausencia del gen.

Los científicos luego estudiaron a ratones genéticamente modificados en los que se había “borrado” el gen HCN2. A través de la medición de la velocidad a la que los ratones se recuperaban de diferentes tipos de estímulos nerviosos, los expertos lograron demostrar que eliminar el HCN2 parecía no tener efecto sobre el dolor agudo normal -como el provocado por un corte accidental o por morderse la boca- un factor que señalaron es importante porque ese tipo de dolor actúa como una señal de advertencia útil para el cuerpo.

“Lo que es emocionante del trabajo sobre el gen HCN2 es que removerlo -o bloquearlo farmacológicamente- elimina el dolor neuropático sin afectar el dolor agudo normal”, manifestó

McNaughton en un comunicado sobre el estudio. “Este hallazgo podría ser muy valioso clínicamente porque la sensación normal de dolor es esencial para evitar daño accidental”, agregó.

El dolor neuropático, que se distingue del dolor inflamatorio, se observa en pacientes con diabetes -que afecta a unos 280 millones de personas en todo el mundo- y como efecto muy doloroso del herpes zóster y de la quimioterapia en pacientes con cáncer.

También es un factor común en el dolor de espalda y otras enfermedades crónicas dolorosas.

NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta el examen minucioso del especialista”.

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